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Deporte y malestar: razones para pensarlo desde el psicoanálisis

21 sept
4 min de lectura

¿Por qué hablar del deporte desde el psicoanálisis?


Próximamente realizaré una charla sobre Deporte y Malestar y nos podríamos preguntar las razones que me han llevado a abordar el deporte desde el psicoanálisis.

El psicoanálisis tiene la capacidad de desdoblarse, salir del diván y analizar fenómenos de la cultura a partir de lo que se denomina psicoanálisis en extensión o aplicado. Es decir, utilizar todo el corpus conceptual de la teoría psicoanalítica para investigar o profundizar en lo social o en la cultura y que tiene un impacto claro en la subjetividad del sujeto.

Lo primero que me llamó la atención es que la palabra, el significante “deporte”, parece estar libre de cualquier connotación negativa. No encontramos en el pensamiento actual una reflexión crítica en referencia al deporte. Es decir, el deporte es un hecho social universal que solo puede significar y aportar cosas positivas. En una sociedad del rendimiento parece ser que todos somos deportistas, todos tenemos que rendir, superarnos, ir más allá. No parece tener grietas el discurso, ni haber margen a la crítica. La última reflexión critica seria se hizo en los años 70 dentro de una sociología del deporte que aún contaba con las coordinadas marxistas en sus análisis. Además, estaba dentro de un momento contestatario de la sociedad que incluso los deportistas formaron parte, reivindicando sus derechos.

Pero si algo sabemos desde el psicoanálisis es que los significantes están atravesados de deseos y que nunca son neutros, siempre hay un discurso dominante que impone sus imperativos a los sujetos. No se escapa a nadie que la relación del deporte moderno con el rendimiento máximo está fuertemente vinculada con una sociedad del rendimiento que provoca en una sociedad cada más exhausta excesos, angustias y síntomas que provocan un malestar cada vez mas emergente en deportistas de élites y en cualquier persona que realiza el deporte a través del mandato más y más, cada vez más.



Esto lo podemos apreciar en la clínica, pero también fuera de ella, solo hace falta escuchar con atención a toda persona que realice deporte con mayor o menor intensidad a fisioterapeutas, osteópatas, maestros, educadores, monitores, personas vinculadas a clubes deportivos y también psicólogos deportivos.  En el discurso encontramos el mandato que el deporte es necesario, es saludable, sustituye malos hábitos, empodera a quien lo practican y al mismo tiempo observamos mayores malestares expresados en problemas con la imagen, anorexias, trastornos alimentarios, angustias, frustración al fracaso, depresiones, burnout, trastornos del sueño, abusos de sustancias, etc.


Y esto me lleva a otra razón por la que pienso que hay una necesidad de abordar el deporte desde el psicoanálisis. Escuchando y tratando a personas con problemas de adicción a sustancias o de adicciones comportamentales me sorprendió observar que si bien siempre ha sido un clásico preinscribir a  las personas con adicción a sustancias realizar deporte para cambiar de vida y adquirir hábitos saludables lejos del mundo de la adicción. En la actualidad la adicción a la sustancia y la adicción u obsesión al ejercicio físico parecen coexistir e incluso en algunos casos una practica deportiva obsesiva y excesiva era posterior a la adicción a la sustancia, es decir, en ocasiones parece haber mecanismos psíquicos similares. Como sabemos, en general en la adición de lo que se trata es o bien de tapar una falta, un vacío que es insoportable para el sujeto o buscar la inmediatez en la satisfacción.

 

 

Otro aspecto observable es que parece haber en la actualidad una relación entre el deportista y el artista. Pero no en el sentido que sabemos en el psicoanálisis, en el que el artista precede al psicoanálisis, sino en la idea de deportista como héroe como persona que realiza una puesta en escena trágica que nos lleva a la catarsis provocándonos en ocasiones horror y piedad y en otra identificándonos con deseos que nos gustaría materializar pero que lo dejamos en manos de los héroes. Y es que el deportista se expone constantemente y necesita crear, imaginar lugares imposibles, sorprender, es víctima de la puesta en escena de la sociedad del espectáculo.



Así que el deporte tiene que ser pensado más allá de los deportistas y al mismo tiempo teniendo en cuenta que impacto tiene en los sujetos que lo practican. Habrá que pensar que es realmente el deporte, que representa en nuestras vidas y en la sociedad actual. Todo deportista es un sujeto-del-inconsciente atravesados por deseos y tiende a la búsqueda del goce, donde el cuerpo juega un papel fundamental. Centrarnos simplemente en buscar la manera que rinda mejor solo puede agravar las consecuencias del mandato de la sociedad actual, tú puedes, imposible is nothing, just do it, más, más, más. En definitiva, GOZA. Pero si algo sabe el psicoanálisis es que lo patológico se encuentra en el lado del goce. Es necesario pues, identificar el discurso del amo y contribuir a que el sujeto pueda saber hacer mejor con aquello de lo que goza y pueda emanciparse de los significantes amos que le provocan malestar.

 

 

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